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Rumiko Takahashi y la mitología: Inuyasha, el Santo Hakushin y los Sokushinbutsu
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Rumiko Takahashi y la mitología: Inuyasha, el Santo Hakushin y los Sokushinbutsu

by Andrea Guillem11 Julio, 2014

Los mangas de Rumiko Takahashi están llenos de referencias a la mitología y el folclore japonés más clásico ¿Os atrevéis a entrar en su mágico mundo?

Sokushinbutsu

Tal y como ya comentamos en nuestro anterior especial, las obras más conocidas de la gran mangaka Rumiko Takahashi guardan una vinculación muy especial con el folclore y la mitología japonesa. Anteriormente habíamos hablado sobre la serie Ranma 1/2, en concreto centramos nuestra atención hacia uno de los personajes secundarios más estrambóticos Gosunkugi , y su vinculación y paralelismos con un oscuro ritual japonés con el mismo nombre.

Hoy nos fijaremos en otra de sus obras más populares Inuyasha… realmente da vértigo pensar en todos los temas sobre mitología escondidos entre los pliegues de la túnica roja del mediodemonio. Sin embargo, uno de ellos parecía brillar con un aura especial que me atraía, casi parecía llamarme desde la estantería que tengo ahora mismo a mi izquierda, dónde reposa el manga de la autora. Y es que hace tiempo que quería hablar sobre este tema y se me acaba de presentar la ocasión perfecta: Inuyasha, el Santo Hakushin y los Sokushinbutsu.

 

Santo Hakushin y los Sokushinbutsu

El Santo Hakushin es un personaje menor de Inuyasha, un enemigo de esos que ocupa un solo tomo o que está integrado en una saga del anime, como enemigo menor. Situémonos en el punto exacto de la historia para poder identificar al personaje: durante la batalla de Inuyasha contra Bankotsu que se lleva a cabo en la Isla Hijiri, existe una barrera protectora que envuelve la zona. Esta gran energía proviene del Monte de las Ánimas, donde se encuentra en meditación eterna el monje que ha alcanzado el nirvana Hakushin, llamado ahora Santo Hakushin por su divinidad. ¡Ya lo tenemos aquí! ¡Nuestra gran estrella mediática de hoy ha hecho su aparición!

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Santo Hakushin es un Sokushinbutsu, o dicho de otra forma, es un monje budista que alcanzó la iluminación y se convirtió en Buda, a través de un ritual muy severo que permitía momificarse en vida. Sokushinbutsu (即身仏) significa literalmente “consecución de la budeidad en vida“. Dicho así no suena tan bonito, ¿verdad? Pues es solo el principio…

 

Sokushinbutsu y el ritual de momificación

*Atención: en este párrafo hay descripciones que pueden herir tu sensibilidad.

El Santo Hakushin tenía tanto poder porque consiguió llevar a cabo con éxito el ritual y se convirtió en un Buda, por ello podía hacer servir su increíble fuerza espiritual para controlar la energía vital. En el caso de nuestro animado protagonista su mente se oscureció mientras el proceso finalizaba, debido a la decepción de ver rendirse a la resignación a aquellos por quienes se sacrificó e intentó proteger como dios. Por ello, aunque ya tenía el estatus de dios, se decantó por las fuerzas malignas en vez de por hacer el bien.

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El ritual para convertirse en Sokushinbutsu es lento, laborioso y muy duro para aquellos monjes budistas, practicantes del Budismo Shugendô, que estaban dispuestos a realizarlo. Podía durar hasta 10 años, divididos en tres fases de unos 1000 días:

  • Días: del 1 al 1000 – Primera fase-

En esta primera fase el monje se tenía que limitar a comer frutos secos, semillas, harina de trigo y nuez moscada. El propósito era eliminar toda la grasa corporal, ya que es lo primero que se descompone tras la muerte celular. Esta dieta tenía que estar acompañada de ejercicio físico constante. Al final de esta primera etapa los cuerpos de los monjes apenas estaban reducidos a hueso, piel y pequeñas fibras donde antes había músculo.

  • Días: del 1001 al 2000 – Segunda fase-

Ahora el monje deja ya los frutos secos, para alimentarse a base de raíces y corteza de pino, combinadas con una infusión venenosa elaborada a partir de un árbol llamado Urushi. Este veneno estaba destinado a los gusanos, tanto a matar a los que ya están en el cuerpo del monje como a los que intentarían devorarlo tras su muerte. A la vez, el veneno provocaba vómitos que causaban el descenso de los fluidos corporales, o sea, la momificación en vida.

  • Días: del 2001 al 3000, o hasta la muerte – Tercera fase-

Los monjes que lograban sobrevivir hasta el tercer paso eran enterrados en vida, en pose de flor de loto. Junto a ellos una cañita que comunicaba con el exterior para que pudieran respirar y una cuerda atada, a una campanita en el exterior, que debían hacer sonar cada día hasta su muerte, de esta forma sus compañeros podrían conocer el momento de su paso al más allá, para proceder a retirar el bambú, sellar la tumba y esperar otros 1000 días para saber si el ritual había tenido éxito o no.

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Realmente son muy pocos los monjes que consiguieron alcanzar la divinidad y convertirse en Budas, de hecho se conservan solo 24 cuerpos, la mayoría en Yamagata, al norte de Japón. Algunos otros cuerpos se han perdido por el paso de los años y otros muchos, la inmensa mayoría, no se momificaron correctamente y no alcanzaron la iluminación.

El Sokushinbutsu fue prohibido a mediados del siglo XIX, pero aquellos que se convirtieron en Budas aún se conservan y son venerados como auténticos Budas en los templos donde descansan en meditación eterna. ¿Os gustaría poder ver algún día uno de estos Sokushinbutsu?

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Andrea Guillem